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Bienvenido a un universo
poético, un verdadero bosque de símbolos.
Los temas explorados, los del
sufrimiento, muerte y resurgimiento fuente de esperanza pueden
difícilmente no desafiar al lector codicioso de interioridad.
En un mundo que precisamente oculta la muerte, de una manera
recurrente Claude L. afirma la aspereza de su dolor a raíz de la
muerte de su hijo y la inefable presencia física de la ausencia.
En una sociedad que se permite estropear el amor, Claude L.
menciona a Enos y Agapé en una lengua límpida y pura. Eso da el
gusto de darse la vuelta a lo esencial, tomar una distancia ante
toda la agresiva publicidad que nos invade.
En verdad que Claude L. se
revela en su poesía. Hay sus convicciones, sus valores, su fe.
Eso no es fácil a un tiempo influido por el materialismo
filosófico que evacua a Dios, el dualismo, quién hace el elogio
a lo que no significa y rechaza de la lengua toda forma de
esperanza.
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