Edición

Textos

Creación

Empresa

Proyecto

Libros

Literatura

Autor

Cartagena

La honestidad es la palabra que no tiene miedo del miedo

 

  Inicio   Enlaces   Contacto

 

Actualidades

 

Relaciones y bienestar

Finanzas

Literatura

 

 

Actualidad de relación y bienestar 2008

¿Los animales tienen el poder de la palabra ? Los humanos la utilizan para decir cosas amables o desagradables en sus relaciones y lo hacen sin culpabilizar a los otros en su ventaja ? Observar lo que es y decir lo que observamos permite declarar en total honestidad nuestra verdad, que esta constantemente en movimiento. La verdad no es una palabra de ayer o de mañana, ella es lo que es ahora, actualmente y nadie posee la verdad. La verdad es un hecho, una prueba de lo que es y ella es diferente para cada persona y cada momento. Pensar en lo que es la verdad, es en realidad una no verdad ya que esto proviene de un pensamiento, que es el pasado en memoria.

El temor más grande que las personas tienen, es de decir lo que ellos tienen miedo… y el temor es la negación de lo que es, es negarse a ver lo que es y así inventar no importa que para huir de lo que es, de lo que es verdad para cada uno de nosotros. Todos nosotros tenemos un punto de la vista diferente con respecto a no importa que, y para concordar bien, tenemos que tomar conciencia de este hecho, cada persona tiene un punto de vista diferente, pero un punto de vista, no es la memoria o el pensamiento acumulado en palabras. La instrucción, la educación, las experiencias pasadas, las tradiciones, por fin todo que tenemos en la memoria no son un punto de vista, pero una manera deforme de evitar ver directamente un punto de vista. Los sentimientos que vivimos a cada instante son nuestra propia verdad y negarse a ver eso, es vivir en las ilusiones y las mentiras.

Si todos nosotros vivimos en el temor, esto es que fuimos condicionados a no respetar nuestros sentimientos desde nuestra niñez, ya que los adultos constantemente nos criticaron, juzgaron y bajarón en toda inconciencia para satisfacer su pequeño deseo pobre egoísta por faltas de iniciativa personal. Para liberarnos del temor, tenemos que aceptar esto sin juzgarnos, pero entender que los adultos no supieron que ellos fueron y estuvieron a sí mismo condicionados como nosotros a no amarse y no respetar sus propios sentimientos. Los instrumentos de los otros fueron la culpa, las condiciones, las obligaciones, las amenazas y el temor en el nombre del amor (padres, las personas, las autoridades y especialmente de Dios).